Recorrer el Pelourinho, Salvador Bahía
Enero 11, 2008 4:47 pm Nordeste de Brasil, Todos los diarios de viaje de Brasil
Estamos en el día 41 del viaje y nos preparamos para recorrer Pelourinho, Salvador con un día soleado. El recorrido típico comprende una visita a la Iglesia “Rosario dos Pretos” la casa de la Fundación Jorge Amado, el museo Afro Brasilero, la Iglesia de San Pedro, Catedral y el museo de la ciudad donde hay estatuas de cera de los personajes o dioses, no sé como llamarlos, del culto religioso del Candomblé, la religión de los negros que adoran a Oxalá
Según este culto se venera el Dios Oxiris, un dios que tiene lazos de unión con distintos dioses que atienden distintos fenómenos como las tormentas, elementos como el mar, los ríos de agua dulce o la fertilidad, cada uno de estos dioses tienen su nombre.
Oxiris tiene el poder (Axé) de reencarnarse en sus descendientes, existen rituales donde un medium permite que Oxiris entre en sus cuerpos y así a través de estos medium dar curas o mensajes a sus creyentes, este es el acto del Candomblé. El verdadero Candomble es algo muy privado y tiene épocas, pero en el museo hay guías que te comentan que casualmente esta noche se celebrará el ritual en un determinado lugar. Nosotros no accedimos a la gentil invitación a cambios de unos dólares para transporte y otros gastos
ya que nos habían advertido de que esto es un engaño, el turista desprevenido es llevado a una playa o especie de casa quinta en las afueras de la ciudad dónde se monta una especie de circo y actores y actrices representan el acto del ritual del Candomblé, si sólo quieres fotos OK, pero uno no verá nada realmente auténtico. El vendedor dirá que tiene relaciones para que uno pueda entrar como invitado, que es privado y confidencial pero algunos turistas que fueron dicen que al llegar al lugar está lleno de Combis y buses descendiendo gente con camaras de videos y fotos que a puro flash iluminan a cientos de invitados al “exclusivo ritual”.

Nada enseña más que el viajar dice el refrán, uno puede preguntarse del origen de los negros en Brasil, en el museo aprendimos que en la mayoría eran provenientes de Angola, el arte marcial de la Capoeira también entonces fue importado al Brasil desde Angola, mucha gente lo conoce como el Baile Brasilero, pero es Angolés.
Para algún nuevo visitante al diario comento que en el post anterior escribi algo sobre la Capoeira para entender más de que se trata este baile mezclado con técnicas de lucha.
El baile de la capoeira es acompañada con una música típica que se toca con pandereta, tampores y el Birinbau, un instrumento compuesto de una caña o palo en forma de arco, una cuerda sóla que es un alambre tensado y hace caja de resonancia en una calabaza. Con este instrumento se emitía un sonido, una vibración a un determinado ritmo, y cuando este ritmo se aceleraba significaba que el amo o algún otro hombre blanco se acercaba al lugar donde se estaba practicando la rueda de Capoeira.

Otra historia que terminamos de aprender bien es la de la liberación del Brasil de los portugueses, es muy interesante ya que Brasil es el único país que se liberó de su colonia dominante sin mediar guerras ni batalas, tan sólo gestiones de los emperadores Pedro I y Pedro II que eran hijos del Rey gobernando estas tierras. Se podría decir en resúmen que Don Pedro II se encariña con el pueblo brasilero y viendo las injusticias ejercidas por la corona le pide al rey la independencia de este pueblo sin mediar batalla desafiando a que si habría una guerra esta debería llevarse a cabo entre padres e hijos y/o entre hermanos.
Por la tarde, luego del recorrido por el Pelourinho tomamos en Plaza de Sé una “jardinera”, un colectivo con bancos de plaza que recorre la costa, desde esta plaza hasta Praia do Farol, el pasaje cuesta u$s 1 por persona y en una hora se puede apreciar un poco la arquitectura de la ciudad moderna y vieja, así como contemplar la Bahía de Todos los Santos.
Por la noche tuvimos que cambiar de albergue porque no teniamos reserva y se terminó la diaria que había disponible, así pasamos del albergue Do Peló al albergue del Solar que nos gustó más, es más barato y tiene una cocina comunitaria para que los huéspedes se cocinen lo que nos permite ahorrar bastante dinero.
