Chichiriviche, Parque Nacional Morrocoy
Mar Caribe, Todos los diarios de viaje de Venezuela 9 COMENTARIOS
DÃa 98 - LLegamos a Chichiriviche, uno de los lugares más bonitos que visitamos en todo e viaje. Chichiriviche se encuentra en el Estado de Falcón y parte de sus islas y playas están dentro del Parque Nacional Morrocoy, es un lugar que el viajero que visita Venezuela no se puede perder, para mi 10 veces mejor que la Isla de Margarita
Salimos desde Caracas rumbo a Valencia porque no sabiamos como llegar directo, al menos nadie nos supo decir, gastamos unos 4 u$s cada uno de pasajes en una de esas combis que salen desde la zona de Nuevo Circo donde no hay carteles, boleterÃas ni paradas, sinó un señor parado en la puerta de la camioneta gritando a viva voz el destino. Un consejo es aguardar a que la combi esté casi llena, se puede negociar un poco más el valor minutos antes de partir. En Valencia bajamos en una plaza y ahi mismo habÃa otras combis con muchos de estos personajes que estaban a los gritos anunciando partidas encontramos nuestra BUSETA a Chichiriviche (otros 3 u$s cada uno de pasajes) El viaje cansa porque hace calor pero es muy vistoso, pasamos por una zona donde se podÃa ver en lagunas muchos grupos de flamencos rosados y otros de un color rojo intenso.

Al bajarnos en la parada de la buseta una señora llamada Gregoria, española, nos ofrece para quedarnos en su casa a 3 cuadras del banco y 1 cuadra y media del mar, nos pareció económico u$S 15 la noche los dos y la idea de estar en una casa con gente local nos pareció divertida. Es una casa grande con un patio y unas habitaciones en la parte de atrás, un baño afuera y area como para cocinar, algo para nosotros importante para ahorrar a la hora de comer.
Luego de acomodarnos salimos a caminar por el pueblo y pasamos por un LAVE-RAP y eso nos venÃa bárbaro para lavar bien la ropa de la mochila. El logo era similar a los locales de argentina pero era raro y pintado a mano, el dueño era claro UN ARGENTINO. Hincha de Boca como nosotros y con pocos Argentinos paseando por Chichiriviche enseguida nos recibió como a hermanos. A la noche fuimos a comer a un carrito de hamburguesas propiedad de otros Argentinos, Enrique y Silvia.
Esa noche en el puesto de hamburguesas de Enrique estaba Philipe el francés, todo un personaje con el que hablamos un buen rato esa noche y la tarde siguiente. Las palabras de Philipe en aquellos dÃas cambiarÃan para siempre mi forma de pensar y de querer vivir la vida, haré un post separado del tema porque no es tema menor, incluso sus palabras fueron publicadas por la revista VIVA un domingo en una nota que me hizo Clarin finalizado e viaje. EN ESTE POST LA REFLEXION DE PHILLIPE
Volvemos tarde a la casa de Gregoria que consiguió a otros 3 huéspedes que vienen de Alemania y están recorriendo Centro américa y America del Sur en impresionantes motos BMW muy equipadas y ellos lucen unos trajes que parecen Transformers o Terminator.
DÃa 99 - Recorremos los Cayos e islotes del Parque Nacional Morrocoy
Nos armamos una mochila con la carpa, sandwiches, hielo y bebida para partir en el bote de unos pescadores que nos recomendo Bernardo para Cayo Sombrero, nos quedamos un rato en esta playa que es un sueño. Allà conocimos a unas chicas venezolanas que nos dicen “… Están en pareja ? deben ir a Cayo Borracho, no se la pierdan, en estos dÃas no hay nadie, es estar en el paraÃso…” y realmente no se equivocaron, es un lugar de pelÃculas, ahora si que estamos en el caribe, estamos caminando por dentro de una tarjeta postal.

Luego de armar la carpa para protegernos del sol nos metemos al agua para hacer snorkel, nadamos por toda la costa del cayo, vimos peces de muchos tamaños y colores que difieren a los vistos en la costa brasilera, el color del agua es magnÃfico, podés ver el fondo sin importar los metros y mirando hacia adentro del mar uno ve hacia el infinito mar azul, no sé cuantos metros de visibilidad pero asusta, el azul de lo profundo con los rayos de sol que entran da un poquito de “cosquillas”, sobre todo después de saber por el pescador que es de lo más normal avistar tiburones en la zona. A pesar de todo “el chuchi” estuvimos en el agua hasta volvernos pasas de uva, hasta buceamos sin ropa al mejor estilo del film Laguna Azul.
Al caer la tarde nos viene a buscar el pescador y volvemos a la villa. El paseo nos costó u$s 80 a los dos, nos llevó, nos dejó y luego nos vino a buscar por los 2 cayos, para nuestro presupuesto diario fue una herida mortal, pero los volverÃa a pagar.
A la noche Bernardo nos invita a comer a la casa, dice que tiene pescados hasta el techo que le regalan sus amigos pescadores (quizas la comisión del bote que nos llevó a pasear a la tarde ? ja ja ja) Asi que todo perfecto, nos bañamos y vamos a su casa.
En la casa habÃa otros dos amigos de Bernardo, estos eran viajeros franceses, hicimos el pescado a la parrilla, tomamos cervezas, charlamos mucho, vimos unas pelis y nos damos cuenta que a esta altura del viaje nosotros ya tenemos muchas historias para contar, no como al inicio del viaje que cuando se armaba cualquier grupo sólo hacÃamos las preguntas, asà ahora al vernos con otros viajeros podemos aportar datos, mapas, consejos, etc y eso es lo lindo también del viaje, no sólo ver paisajes lindos, sinó conocer gente, compartir ideas, sueños, preocupaciónes y conocer diferentes culturas y formas de ver las cosas.
Ya casi de madrugada, despues de un dÃa super espectacular y una noche con muchas nuevas amistades nos volvemos plantéandonos varias cosas de la vida, nos estamos preguntando como hacer para extender el viaje más allá de lo planeado, como estirar la plata disponible, etc etc sin dudas el virus del viajero ya está dentro de nosotros y se está propagando rápidamente.
El plan de mañana es ir a almorzar al velero de Philipe, que vida no?