Acampando en el Amazonas

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Campamento en el Amazonas

Son las 5 am y estamos listos para iniciar el viaje al interior de la Amazonia, preparamos los últimos detalles en la mochila y bajamos al hall del albergue. Antoine ya tiene todo listo, solo falta que Olivia salga de su cuarto. Estamos contentos, nerviosos, chequeando que no falte nada, el plan es quedarnos unos 5 días al menos acampando en algún lugar de la selva. El tiempo pasa y Olivia no aparece, vamos a buscarla al cuarto y se quedó dormida, incluso NO TIENE LISTA LA MOCHILA !!!, la ayudamos a armar todo de último momento y salimos en taxi (algo prohibido en nuestro viaje de escaso presupuesto) para la terminal, pero llegamos tarde a la rodoviaria y perdimos el micro que nos llevaría a la localidad de Lindoia, lugar de encuentro con el guía. Recién conseguimos el próximo bus a las 8.30 hs

Llegamos a Lindoia cerca del medio día y claro que el guía ya no estaba esperándonos en la terminal así que tuvimos que hacer algunas llamadas para que nos venga a buscar. Cuando llegó nos vamos todos en otro taxi salimos por un camino hasta donde había un arroyo, allí nos esperaba un señor con un bote, una canoa con un pequeño motor fuera de borda.

Nos ubicamos en el bote y salimos por el Río Urubú, un brazo del Río Negro hasta el mismísimo Río Negro, despues de 2 horas en bote llegamos a un claro en la selva donde había una especie de quinchos, es ahí dónde acamparíamos.

Los Toba en la Selva

Esta foto es en el fondo del claro que rodea al campamento, es la foto que elegí como encabezdo del blog ya que es una de las pocas fotos en la que aparecemos los dos y la que representa uno de los momemtos más felices del viaje, hay otras que estuvieron pujando por ser la foto que identifique el blog, quizas más adelante la cambie.

La aventura comenzó apenas descendimos de la lancha ya que Walter, nuestro guía le dice al señor del bote “… OK, nos vemos en 5 días .. “, o sea, EL BOTE SE VUELVE y acá nos deja, da un poquito de “cosas” pensar en el aislamiento, sobre todo al saber que no hay ni teléfonos celulares y tapoco tienen ni radio VHF (pregunté tarde en la agencia acerca de elementos de seguridad :-))

Les cuento del campamento, es un quincho circular, y otro rectangular, sin paredes, unos troncos con un alto techo cónico de paja, al lado hay como una casita también de troncos y paja donde hay una cocina a leña, también hay varios algunos animales sueltos y una señora que nos preparará la comida. El menú de hoy es Arroz con Pollo, seguramente serán parte del plato alguno de los que todavía andan paseando por debajo de la mesa (de troncos claro)

El lugar está rodeado de espesa vegetación, se ve el río, un pequeño muelle, 3 botes, 1 de madera, 1 de aluminio y otro bien nativo hecho con un tronco ahuecado. El baño es un pozo, un tronco donde uno debe acomodarse y la privacidad está otorgada por una paredes de caña, acá en la foto vemos a Machy custodiando el ingreso mientras Olivia lo utiliza :-)

Sanitario en medio de la Selva

En el “campamento” como lo llama el guía hay una pareja de Daneses y otra de Españoles que estarán aquí un par de días más, ellos están con otro guía. También hay 2 increibles papagayos colorados, del tipo Guacamayo, con plumas de rojo intenso, amarillo y azul, una belleza.

Luego de acomodarnos salimos a recorrer la zona con Antoine, me aprovisiono de un gran machete por si las moscas, damos una vuelta cerquita y volvemos a ver que hacen las chicas, el guía le pone pilas a la tarde y como ya está anocheciendo nos ofrece ir a pescar pirañas, dice que es buena hora para pescar. Para tener carnada fresca le pedimos unos menudos de pollo a la señora de la cocina y salimos los 5 en una de las canoas, la de aluminio que es la más grande y luce más segura. Remamos no más de 30 metros y atamos la canoa con un cabo a la copa de un arbol sumergido, el río está alto porque es la época de las inundaciones.

Las pirañas no se hacen esperar, rápidamente hay pique, aunque logramos sacar unas pocas porque son muy escurridizas, hay que ser rápido con la caña, el bote está lleno de gente así que con poco espacio no tenemos una buena pesca. La noche comienza a caer, cada vez en el profundo silencio hay más ruidos extraños a nuestros oídos y el valiente grupo decide ir a tierra firme.

En el campamento mientras se prepara el pollo y el arroz yo hago un fueguito y pongo las pirañas sobre nuestra parrilla portatil que nos acompaño todo el viaje. Me doy cuenta que después de todo estamos muy cómodos, pensamos que sería todo más salvaje, pero dentro de lo precario estamos bien organizados y con estructura básica para sobrevivir, la mesa la preparan las chicas y con luz de vela, no por exceso de romanticismo sinó por falta de luz claro está.

Machetazo al Francés

Nos quedamos charlando hasta tarde, Antoine es muy gracioso, los españoles son macanudos, predomina en número de personas que hablamos el idioma español así que es esa la lengua ofical del campamento. Anotine no tiene problemas, Olivia se defiende y los daneses se recontra aburren y hasta por momentos se fastidian, motivo por el cual que se fueron a sus hamacas colgantes a dormir relativamente temprano.

Cómo dormirmos en la selva? se preguntarán.. Bien, dormimos colgados en nuestras hamacas. Como comenté antes el lugar es un circulo de troncos, así que en en cada poste se cuelga una hamaca (o red o cama paraguaya, como quieran llamarlo) y así dormimos, tipo “Banana” (no apto para personas que sufren dolores de espalda) Nos cubrimos de repelente y tela mosquitera.

Cuando nos acostamos todos estamos risueños y dichararcheros, un poco por nervios, un poco por el excelente clima que si vivió en la sobremesa. Seguimos hablando cada uno desde su hamaca, esto pone de muy mal humor a los daneses que ya estaban dormidos, no entendemos nada pero protesta, es comprensible pues nos reimos y hablamos en tono alto ya que las camas están distantes unas de otras.

Acá no hay luz, asi que todo el mundo anda con la linterna en la mano o la cabeza. En un momento Machy comienza a gritar y es que se le dió por alumbrar hacia el techo del quincho con la linterna y habia decenas, no sé cuantas pero MUCHISIMAS arañas gigantes, arañas del tipo pollito. El guía para tranquilizarla le dijo, “… comen insectos, comen todo el día por eso a la noche duermen, no las despiertes y no bajarán …”

El sueño llega y algunos vamos quedando dormidos, o al menos en silencio, confieso que la primera noche se duerme con un ojo abierto . Es que hay muchos ruidos, ruidos varios, sonidos de insectos, pájaros o quien sabe que, pero es un gran barullo por todas partes, sonidos que nunca antes he escuchado, es realmente maravilloso y aterrador a la vez, incluso hay ruidos provocados por pequeños insectos que parecen de bichos mayores, uno no conoce nada de esto por lo que se imagina todo y ya sabemos lo traicionera que es la mente a la hora de imaginar situaciones de peligro. Sin dudas la noche en el amazonas es mágica pero saben que…. uno no ve la hora de que salga el sol :-)

Continuará …..

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