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Litoral Paulista, Todos los diarios de viaje de Brasil 11 COMENTARIOS« Diario Anterior Diario Siguiente »

19 de Agosto
Estamos en la famosa Ilha do Guaruyá, es un destino frecuentado por Paulistas, ya que es la playa más cercana a la ciudad de San Pablo, si bien hay otras localidades en el litoral paulista, Guarujá es la ciudad más grande, con más estructura, negocios comerciales, etc. Es un destino para gente más urbana y de mayor poder adquisitivo que los otros destinos de alrededores.
Es una ciudad grande, se parece a Camboriú un poco, pero el agua es un tanto más verde. Las olas, al menos hoy están gigantes, hay muchos surfistas, algo que no venÃamos observando porque en los destinos anteriores predominan las aguas calmas.
Salimos temprano en las bicis prestadas por el Albergue, recorrimos toda la costa, de punta a punta, desde el centro hasta Pitangueiras, fuimos al Banco de Brasil a cambiar travel checks, fue raro entrar de ojotas, short, arena en los piés, es violento supongo para el pobre empleado de corbata tras la ventanilla, yo no lo soportarÃa. Tomamos sol, comimos sandwiches en la playa, nos metimos al mar que era una delicia, se respira un aire mucho más brasilero que más al sur, hay palmeras en la avenida costanera y Papagayos Guacamayos en libertad, fue muy lindo verlos (ver foto diario anterior)
Tomamos las bicis del albergue y nos pedaleamos todo hasta Praia das Tortugas (no vi ni una), subimos el morro de la estación ecológica, la verdad no damos más de pedalear, estamos con falta de estado fÃsico y el morro nos mató. Cuando llegamos arriba siguiendo los carteles de la reserva y criadero de tortugas ESTABA CERRADO y la repú… %#$@# para colmo no sabemos bajar en bicicleta un morro, las bikes no tienen buenos freno y el camino está todo roto y lo que faltaba….. pincho una rueda, asà que bajamos con las mismas caminando de lado. La caminata tÃpica donde la rueda se mete en los pozos y con los pedales te pegás por las canillas y te lastimás las piernas (no digan que nunca les pasó)
Cuando llegamos al llano nos acostamos rendidos en la arena y no tenemos más fuerza. Pero esto no termina ahÃ, la playa entera debe tener más de 5 km y el albergue está en el medio, nosotros en una puntita. Nos compramos unos churros que vendÃa un vendedor y descansamos, admirados y con sentimiento de culpa por estar tan destruÃdos y frente a nosotros un flaco surfeando con una sóla pierna, vaya a saber como la perdió. Un tiburón quizás? La cuestión que ahà estaba el surfista mutilado
Llegamos al albergue, todos rotos, hay más huéspedes que esta mañana, la dueña se habÃa preocupado porque salimos a la mañana y volvimos casi de noche. En la cocina estaba un señor que era muy pero muy parecido a Hannibal Lecter.

