Ilha de Guarujá + Maresias >> Turista en litoral Paulista
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20 de Agosto
Estamos en la Ilha de Guarujá, el dÃa soleado,  otra vez fuimos en Bici a la Playa, Machy se quedó tomando sol y yo fui a la Rodoviaria (Terminal de Omnibus) para empezar a averiguar cómo llegar hasta Sao Sebastián, nuestro próximo destino. Tomamos mates en la playa cuando volvà y fuimos a almorzar al albergue
A pesar de que  es tarde y la versión brasilera de Lecter recién se levantaba, (serÃas las 14.00 hs) y ya  parecia haber bebido bastante. Después de una charla y café de sobremesa, nos invitan a dar una vuelta en su mini-motor home y aceptamos. No fuimos lejos, sólo hasta un bar de la playa donde tomamos no sé cuantas cervezas hasta entrada la nochecita y Hannibal ya estaba totalmente borracho, suerte que el albergue queda cerca, asà que llegamos sin problemas. Las charlas con Lecter y Señora fueron muy interesantes y seguro nosotros de viejos haremos lo mismo, viajar en Motor Home por Sudamérica y/o  cualquier otra ruta que se presente.

21 de Agosto - Rumbo a Sao Sebastian con recalada en la Playa de Maresias
Nos levantamos temprano para partir y Lecter nos dice que él nos llevarÃa hasta la terminal de micros y aceptamos. El micro que nos lleva de Guaruyá a Sao Sebastian  es de Empresa Atlántico, el viaje dura unas 3 horas y cuesta aproximadamente u$s 7.50 por persona.
El viaje transcurre por un hermoso paisaje, no conocemos esta costa y al pasar por una playa y un pueblo muy lindo preguntamos el nombre, se llama MARESIAS, nos gustó mucho y como en estos viajes uno sabe a que hora sale pero no a que hora llega ni donde, nos levantamos de la poltrona (asientos tipo sillón en portugues) y le dije al chofer que nos querÃamos bajar, asi que paramos y as´´i fue que  LLEGAMOS A MARESIAS sin sabe siquiera que existÃa.
En el punto dónde nos bajamos en una columna de la luz habÃa una publicidad del Albergue de la Juventud, ahi nomás habÃa un ORELHAO (teléfono público en Brasil) asà que llamamos para ver si habÃa lugar y precio, todo estaba perfecto, incluso el dueño nos dijo “.. quedense ahà que los voy a buscar…” llegamos al Albergue de Maresias, amplio, rústico, decorado con muy buen gusto.
Salimos a dar una vuelta por el pueblo que tiene mucha onda, la playa es amplia, con olas y se respira por todas partes un aire de gente jóven y dominado por surfistas y la cultura del surf se ve por todos lados, locales, bares, surf shop, muchachos en bicicletas con porta tablas de surf